sábado, 20 de octubre de 2012

Benito Pérez Galdós - Doña Perfecta (1876)




-Tú lo atropellas todo; eres un monstruo. –Soy un hombre.


Es muy curioso ver que somos los mismos gilipollas de siempre. Da igual los siglos. Llevamos a cuesta los mismos problemas de siempre. Y si hay un país pidiendo a gritos el premio de estupidez crónica, ese es España. Como vimos con Luces de Bohemia, España lleva arrastrando problemas sociales muy severos. La literatura es un espejo perfecto para verlo. Otro grande de nuestra literatura, reflejó la sociedad de su tiempo de forma totalmente distinta que el esperpento.


Benito Pérez Galdós vivió en el siglo XIX, época de revoluciones y golpes de estados antes que el canovismo impusiese la estabilidad a golpe de pucherazo. Fue tiempo de discusiones literarias en un café. Discusiones sobre la realidad política y social del país. Un joven Galdós empezaba a escribir realismo social, con cierta obsesión de reflejar el atraso del país. Ese es el caso de una de sus primeras obras, Doña Perfecta.


Pepe Rey es el perfecto exponente de un joven reformista. Ha estudiado en la universidad y ha visitado Europa. Tras acceder a la petición de su padre, se dirige a Orbajosa para casarse con su prima Rosario. Cuando llega, se encuentra a una ciudad empobrecida y en franca decadencia, pero orgullosa y terca como una mula, que rechaza todo atisbo de modernidad; y defiende con uñas y dientes su tradición.



Desde que su tía, Doña Perfecta, le acoge en su casa, Pepe Rey será acosado continuamente por las cerradas mentes de la ciudad, destacando el penitenciario don Inociencio y su propia tía. Solo el amor que prende entre los dos jóvenes le permite mantenerse fuerte.


Uno de los puntos fuertes de Galdós es su naturalidad en los diálogos. Diálogos complejos, llenos de discusiones brillantes, preguntas maliciosas y respuestas irónicas.
 Es Inociencio el principal instigador, y Pepe, que no sabe mantenerse callado ante los ataques, cae en su trampa. Es el viejo duelo entre razón y fe. Progreso y evolución. Y si me lo permiten honradez inocente e ilusa contra hipocresía casposa pueblerina. La ciencia  es la muerte del sentimiento y de las dulces ilusiones. Así tras una serie de falsos elogios comienza una de las discusiones Inociencio, que tiene sus razones para que no se celebre la boda. La visión de Pepe Rey es totalmente contraria a las ideas del pueblo, que se escuda cobardemente en su falsa humildad. Al final esa tensión explota y los ataques se vuelven directos:

-Nada respetas – Nada que sea indigno de respeto. –Y mi autoridad, y mi voluntad, yo… ¿yo no soy nada? –Para mí su hija de usted lo es todo; lo demás, nada.


Rosario, en cambio, es una de las excepciones. Dulce  y amante ardiente del joven, es finalmente encerrada en su habitación con la excusa de una enfermedad para evitar la boda. Pero en una escapada, ambos jóvenes  se declaran su amor. Cabe destacar como el autor logra captar la febril emoción de la joven en sus arrebatos amorosos:


-Quiero volverme loca contigo. Por ti estoy padeciendo; por ti estoy enferma; por ti desprecio la vida y me expongo a morir.

-Moriré. ¡Qué me importa!


Con respecto a la posición ideológica del autor, se ve muy confiado en el progreso, al que puede achacarse ingenuidad. Su posición contra ciertos valores tradicionales le valió encendidas polémicas. Su visión se puede definir en esta frase:


-Es preciso en golearse en estos países encantadores, ver de cerca esta gente y oírle dos palabras para saber de que pie cojea.


Pocos personajes se libran de perfidia e hipocresía. Doña Perfecta es una mujer bondadosa y piadosa, pero también la perfecta puritana que se indigna ante las blasfemias de su sobrino al que califica como “ateo infame”.  Lacayos sinvergüenzas, caballeros que se comportan como macarras, jóvenes pedantes y damas envidiosas son las almas que componen Orbajosa.


La obra se estructura en varios capítulos que van avanzando poco a poco en el conflicto. La narración omnisciente se va desarrollando a través de los diálogos y las detalladas descripciones, con las que caracteriza a los personajes, con una psicología totalmente definida. Quizá se exceda en recalcar demasiado esta psicología. Aunque es más criticable que la trama es demasiado simple, aunque el autor sabe darle buenos giros, destacando el final donde el sentimiento aflora, para rematar con alguna que otra pulla final a Orbajosa.


Lo mejor: La vivacidad de los diálogos y la caracterización de personajes y de la ciudad en general.


Lo peor: La trama puede ser en ocasiones demasiado simple.


Valoración: 9’8  Un maestro de la lengua española presenta una de sus primeras grandes obras, que será un excelente punto de partida a una prolífica carrera. 

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