lunes, 23 de enero de 2017

Javier Negrete - Salamina (2008)


Libres sí, se dijo ahora. Que tomen sus propias decisiones. Pero que esas decisiones sean las mías.

Jorge me dejo este libro hace ya algún año antes de sus peripecias por el extranjero. Lo hizo en el contexto del mes de Javier Negrete, que di comienzo con una obra suya sobre Cleopatra, y que finalmente se quedo ahí tras un abandono que espero que no vuelva a suceder.

Javier Negrete es uno de los autores que más ha aparecido en este blog, sobre todo gracias a Jorge. Ha escrito sobre ciencia ficción, fantasía, ensayo histórico y también novela histórica. Yo solo le he leído cuando habla de historia, pero la verdad es que es un gustazo leerle sobre cultura clásica porque se nota que sabe de lo que habla – es profesor de la materia - y que le apasiona.



La obra nos traslada a las Guerras Médicas – las guerras entre Grecia y Persia - y se centra en la figura de Temístocles, el ateniense que venció en Salamina. El autor repasa el papel de Atenas aprovechando el recorrido de su figura tanto en la batalla de Maratón como su obsesión por construir una flota que se enfrentase a la persa. Además, vemos su labor como político manipulador para conseguir sus propósitos en la aún joven democracia ateniense mediante el ostracismo de rivales o sobornos.

Temístocles es el absoluto protagonista e hilo principal de la trama. Es un personaje admirable por su estrategia, por su capacidad política pero también vemos su ambición sin freno, su deseo de gloria ante lo que no se detendrá ante nada y su falta de escrúpulos. El otro gran hilo es la caria Artemisia, que vive entre los mundos griego y persa.

Un punto positivo es el intento de recrear la cultura persa, a pesar de la poca documentación que hay sobre ellos – como reconoce el autor en sus notas históricas - retratando a Jerjes como un ser endiosado, conocedor de su poder y presa de él. El espartano Leónidas, el reformador Clístenes o el vencedor en Maratón Milcíades y su hijo Cimón son otros personajes históricos que salen en la novela. Los personajes secundarios también aportan a la historia, excepto quizá por Apolonia que protagoniza una historia de amor algo insulsa y cuyo desenlace no me termino de creer.

La novela combina bien su enfoque narrativo con la sapiencia histórica. El autor rellena bien los huecos que le permite la historia con su propia imaginación con tramas que le permiten repasar otros escenarios como Babilonia o dar reforzar la visión que tenemos sobre los personajes. Así mismo, siempre trata de ajustarse a las fuentes y su interpretación más fiable. Todo ello con continuas referencias culturales griegas y de anécdotas sobre el conflicto. Eso si, la figura de Temístocles está inflada sobre todo porque no tuvo contacto directo con Jerjes, ni fue quien ideó la estrategia ateniense en Maratón. Pero bueno, son licencias que son explicadas en las notas históricas posteriores.

La trama es adictiva y es bastante amena. Temístocles es un personaje carismático que asume toda la atención gracias a su astucia e inteligencia. Los secundarios aportan, en especial el criado persa Sicino y Artemisia. Hay algún lunar negro ya que el final no me termino de convencer, ya que me pareció algo apresurado y no me termina de cerrar todo. Por otro lado, leer la batalla de Maratón es una gozada.

Estamos ante una novela histórica que cumple con su función para entretener y a la vez es capaz de hacernos aprender sobre historia con fiabilidad. Una lectura no imprescindible pero altamente recomendable para los interesados por este período histórico.

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¿Tengo que leer esto?: Sí, si te gusta la narrativa histórica y el período clásico.

Si tuviera que quedarme con un momento, ¿cuál sería?: La batalla de Maratón

¿Dónde debería leerlo?: Frente al mar, en un estrecho, imaginándote trirremes asaltando barcos persas mientras un gran rey mira.

Me ha gustado, ¿dónde hay más?: Negrete tiene varios libros de historia antigua. El más recomendable sería Las Águilas de Alejandro, a pesar de ser una ucronía de Roma enfrentada al genio macedonio. Jorge puede ilustrar más en este aspecto. Sobre las Guerras Médicas yo recomendaría Puertas de Fuego de Steven Pressfield sobre las Termópilas, posiblemente la mejor novela histórica.

Última posdata

Si quería hacerlos libres y evitar que cayeran en la esclavitud del Gran Rey, antes tendría que manipularlos. Por suerte, él no era seguidor de Ahuramazda porque iba a tener que mentir bastante

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